La Oración
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¿Que nos enseña la Biblia para que nuestras oraciones sean contestadas?
Las condiciones indispensables para que nuestras oraciones sean contestadas sin el menor lugar a duda, son las que nos revela su Palabra en las siguientes citas que a continuación menciono.
Mt. 6: 33, nos dice: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
El texto mencionado es el prioritario. A partir de esta condición, es cuando tenemos que orar haciendo nuestras peticiones, no creyendo solamente que Dios tiene poder para hacer lo que pedimos: Pues eso lo creemos todos los cristianos. En cambio no todos creemos cuando oramos, que vamos a recibir lo que estamos pidiendo. Ahí está la gran diferencia. Este es el motivo por el cual no recibimos lo que pedimos, y Dios no es glorificado en la concesión de nuestras peticiones por nuestra falta de FE. Ejemplos a la luz de su Palabra: Mt 9: 21 dice: Porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto seré salva. Mt 17: 20. Jesús le dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allí, y se pasará; y nada os será imposible. Mt 18: 19,20. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Mt 21: 22. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mar. 11: 24. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Jn. 14: 12-14. De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, el las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre lo hará, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.1ª.Jn. 5:14-15. Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, el nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Stg. 1:5, 6. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. Pidamos al Señor para que aumente nuestra fe, para que sea genuina y verdadera, y veremos grandes prodigios y portentos maravillosos. Y estas señales seguirán a los que creen; Mr.16:17.
He leído en el libro “La Soberanía de Dios” que Dios tiene programado lo que nos va a conceder, se lo pidamos o dejemos de hacerlo, pero que Él quiere que le pidamos. Y que por lo tanto Dios no está supeditado a las peticiones del hombre para hacer lo que nosotros le pidamos, como si Dios estuviera manejado por nosotros por medio de las oraciones. Que interpretación más sorprendente y extraña. Esta idea de la oración desanima a los que confiamos en ella. Pues da a entender que es un mandato y por eso hay que hacerlo, pero no porque Dios nos valla a conceder lo que le pidamos, puesto que Dios ha predeterminado lo que nos va a dar se lo pidamos o no. Esa idea da a entender que tenemos un Dios caprichoso. O sea, orar por orar. Puesto que Dios no va a cambiar sus planes porque oremos. Y que eso sería rebajar a Dios y ponernos nosotros en su lugar al hacer Dios lo que nosotros queremos. Increíble, pero eso es lo que dice ese libro. Esa interpretación no concuerda con la Palabra cuando nos dice, que no tenemos lo que deseamos porque no pedimos; Stg.4:2. Está revelado en la Biblia que Dios da a todos los hombres sin distinción, infinidad de bendiciones sin pedírselas, tanto a justos como a injustos. Pero para los creyentes tiene muchas bendiciones reservadas si se las pedimos con fe. Esto concuerda con la cita anterior. Aunque hay muchos pasajes que lo confirman, de los cuales voy a entresacar algunos. En Ex.8:8-13. 32:11-14. 1ªS. 1:10-28. 7:8. 1ªR. 8:33,34. 2ªR.6:17,18. 13:4. (¡20:1-11¡) Este anterior pasaje lo voy a transcribir literalmente por su clara revelación. Dice así: En aquellos días Ezequias cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amos, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequias con gran lloro. Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequias, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor de David mi siervo. Y sigo con las demás citas que concuerdan entre sí. 2ACR.33:12,13. Jr.29:12-14. Dn.9:20-23. Jon.2:1-7. Mal.1:9. Mt.26:53. Mr.13:18. 14:38. Lc.18:1-8. Hch.9:40. 10: 1-6. Ro.15: 30-32. 1ªCo.13:7. Ef.6:18-20. Col. 1:9-12. 4:3-5. 1ATS.3: 10-13. 5:17.2ªTs.1:11,12. 1OTI.2:8. (¡Stg.5: 13-20!) Queda totalmente claro por lo que nos revela su Palabra, que Dios nos da grandísimas bendiciones a todos los hombres sin acepción alguna, pero tiene otras muy especiales para los que hemos aceptado a su amado hijo como nuestro salvador. En su Plena y total Soberanía le ha placido hacerlo así. La única condición que nos pide es, que cuando oremos creamos genuinamente que va a concedernos lo que le estamos pidiendo. El mismo Jesús en Stg.4:2, nos dice, que no tenemos lo que deseamos porque no se lo pedimos. ¿Quién dice la verdad, Jesús o aquellos que le dejan por embustero? Nuevamente me veo obligado a repetir lo que dice su propia Palabra: ¡Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso! Sea yo o quien sea. Se queda uno estupefacto ante santísimas contradicciones.
Ante todo lo expuesto, prefiero considerar que hay una grandísima ignorancia del contexto general de toda la Revelación escrita. Porque de lo contrario sería muy difícil de explicar y entender, que cuando la Palabra de Dios dice literalmente una sola cosa, nosotros Interpretemos otra totalmente opuesta. Jesús nos dijo que por sus frutos los conoceríamos. Por lo tanto, tengo mis dudas de que el escritor de ese libro tan controvertido, tuviese un conocimiento genuino de todo el consejo de Dios. Solo Dios lo sabe. Pero yo tengo todo el derecho a dudar, porque dice todo lo contrario de lo que Él dice en su reveladora Palabra. Teniendo en cuenta que también podemos ser engañados por la astucia del maligno para crear divisiones al pueblo de Dios.
Ahora voy resumir este comentario de la oración, con unas brevísimas palabras que el mismo Jesús nos encomendó que hiciéramos, y que está titulado: La oración, y la regla de oro. En Mt.7:7 al 11. Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Y yo digo: ¿Estamos cambiando los planes de Dios porque recibimos lo que le hemos pedido? ¿O le estamos utilizando como si nosotros fuéramos dioses y el nuestro servidor, por el hecho de haberle buscado y haberle hallado? ¿O estamos manipulando a Dios por llamar a su preciosa puerta, y que esta se nos abra de par en par? Eso es lo que se dice en libro de La Soberanía de Dios. Pero es todo lo contrario: Estamos obedeciendo a su mandato Soberano, para que en su eterna misericordia nos dé lo que tiene para aquellos que se lo pidamos con las condiciones por Él establecidas: Que cuando oremos creamos que vamos a recibir lo que le pedimos. ¡QUE PARA ÉL SEA LA GLORIA!
Mi oración constante ante tanta diversidad de doctrinas, es la misma que su propio amado hijo le dirigió al Padre; que todos seamos uno para que el mundo crea que Dios envió a su amado hijo. Y que todos hablemos una misma cosa.
Grandísima responsabilidad la de cada convertido. Pues debemos de escudriñar su Palabra cada día para no ser engañados por el padre de mentira. Este es el deseo para mí y para todos mis hermanos en general. Que El nos ilumine por medio de su Santo Espíritu, para que esto sea así.
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